Hace unos años y desde el sitio web de APREBA, hablamos de Encestando como la revista que Bahía Blanca le regaló al básquetbol argentino. Desde la ciudad bonaerense se transformó en un faro que iluminó a los amantes del básquetbol de todo el país, pero también fue una escuela de periodismo deportivo donde se formaron una enorme cantidad de profesionales muy valiosos.
Vio la luz por primera vez en 1975, una década antes de la creación de la Liga Nacional, fue muy importante para la aparición de nuestra máxima competencia y siguió los avatares del básquetbol argentino por un cuarto de siglo. Hasta que la muerte de Miguel Angel «Picho» Mazza, su fundador y alma mater, la dejó huérfana. Su último número se publicó el 18 de agosto de 2000 y desde APREBA recordamos la publicación reproduciendo un texto de Ricardo Sbrana, publicado originalmente en el diario La Nueva Provincia.
Por Ricardo Sbrana
Un día como hoy, en 2000, salió el último ejemplar de la revista Encestando.
Por excepción, me permito la primera persona. Porque guardo muchos buenos recuerdos en y de un medio que forma parte de la historia del básquetbol y del periodismo de nuestra ciudad.
Tuve la oportunidad de trabajar allí unos tres años con la mayoría de quienes hoy son mis compañeros de trabajo. Aunque, ¿quién del medio, en este deporte, no pasó por la editorial de Avellaneda 869 entre 1975 y 2000?
Encestando fue como hacer un master. La habitaron algunos de los mejores periodistas de básquetbol del país, reconocidos inclusive a nivel internacional.
Entrenadores, basquetbolistas, dirigentes y árbitros la visitaban casi a diario en los años del boom, fuera por entrevistas o sólo para compartir una mesa de café.
Allí me enseñaron a hacer periodismo raspando dos piedras. Los recursos siempre fueron limitados, aunque en esa redacción en planta alta no había que perder de vista dos palabras para pensar en el próximo número: voluntad y energía.
En lo periodístico me guió Enrique Quique Nocent y también Miguel Angel «Picho» Mazza, editor hiperactivo y siempre espontáneo para dar buenos consejos a las camadas jóvenes. Recibió el Balón de Oro a la trayectoria a mediados de 2000.
Una de las fotos que acompaña esta recordación, fue la última tapa de la revista. La inesperada muerte de Picho a los 52 años, en la misma sala donde cuatro días después falleció Beto Cabrera con 54, marcó el final de una etapa del periodismo local.
Publicado originalmente en https://www.lanueva.com/nota/2016-8-18-19-28-0-un-dia-como-hoy-se-publico-la-ultima-encestando




